Las propuestas filtradas por la Administración Trump desatan la inquietud de México y Canadá sobre el futuro del tratado.
Tres rondas negociadoras y 15 días de conversaciones
después, el Gobierno de Estados Unidos prepara el terreno para desvelar
sus propuestas estrella de cara la actualización del mayor pacto
comercial del mundo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Todo, a través de filtraciones. Primero, la Administración Trump
deslizó que sopesa incluir una cláusula de terminación del acuerdo a
cinco años vista si los tres firmantes (EE UU, México o Canadá) no
alcanzan un nuevo acuerdo antes. Luego dejó caer que aumentará hasta el
85% —frente al 62,5% actual— el porcentaje de insumos regionales de los
coches producidos en Norteamérica. Y que obligará a que, al menos, la
mitad de estos componentes procedan exclusivamente de EE UU. Este último
punto es especialmente polémico, ya que ningún tratado comercial del
mundo contempla cuotas nacionales. A ambas propuestas, todavía no
concretadas en la mesa de negociación, se suma la incertidumbre sobre el
capítulo 19, de resolución de controversias: Washington sigue sin
descolgarse de su propuesta inicial de cancelarlo.
México y Canadá ya han tildado de “inaceptables” las
propuestas filtradas por su primer socio comercial y no descartan
levantarse de la mesa si las negociaciones siguen esos derroteros.
Fuentes cercanas al equipo negociador del país latinoamericano, que este
lunes han aterrizado en Washington para preparar la cuarta ronda de
conversaciones que comenzará el miércoles en la capital estadounidense,
subrayan su inquietud por la posibilidad de que los globos sonda
estadounidenses se plasmen en una propuesta formal.
Pero estas propuestas filtradas por la Administración Trump
no solo preocupan en la Ciudad de México —la parte que más se juega en
la renegociación del tratado— y en Ottawa. También en la primera
potencia mundial se han encendido algunas luces de alarma que
permanecían apagadas desde que los tres Gobiernos se sentaron por
primera vez en la mesa de negociación. El gran empresariado
estadounidense, a través de la Cámara de Comercio, ha mostrado
recientemente su preocupación por que su propio país haga descarrilar el
diálogo trilateral. "Estamos cada vez más preocupados por el estado
actual de las negociaciones", dijo el viernes John Murphy,
vicepresidente de la Cámara de Comercio de EE UU. "Vemos estas
propuestas como altamente peligrosas, e incluso una de ellas [la
cláusula de terminación automática] podría ser lo suficientemente
importante como para que la comunidad empresarial y agrícola se oponga a
un acuerdo", subrayó Murphy, que no descarta el fracaso de las
conversaciones solo dos meses después de su inicio. Un día antes, el
exrepresentante comercial estadounidense Robert Zoellick había subrayado
la posibilidad “cada vez más probable” de que Trump culminase su
amenaza de abandonar el tratado comercial. Y había cifrado en “al menos
un 50%” la probabilidad de que EE UU se retirase del TLC este año o el
próximo.
Con el 56% de los estadounidenses en contra de su gestión
y las semanas pasando sin una victoria que vender a su electorado,
Donald Trump empieza a tener poco margen de maniobra para exhibir una
pieza de caza mayor. Lo intentó, infructuosamente, con el decreto
migratorio —suspendido en los tribunales— y con la derogación de la reforma sanitaria de Barack Obama
—frenada por su propio partido, el republicano—. Ahora, muchos
analistas temen que ese ansiado triunfo político venga de la cancelación
del TLC, algo con lo que ya ha amagado el presidente de EE UU. Un
caramelo para buena parte de su electorado —en buena medida, empleados
industriales golpeados por la deslocalización de fábricas en México y
otros países emergentes—, pero un tiro en el pie para la propia economía estadounidense.
La probabilidad de que México o Canadá se levante de la mesa esta misma semana si EE UU insiste en lo filtrado es, según Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio Exterior de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
aún mayor: “del 90%”. “El Gobierno mexicano y el sector empresarial nos
están preparando para la ruptura”, sostiene en declaraciones a EL PAÍS.
“Sería un arma en la negociación”. Este economista ve “clave” esta
semana de negociaciones, pero avisa de que el impasse en las
conversaciones —que no supondría la cancelación del tratado, sino un
aplazamiento en el diálogo trilateral— podría llegar incluso antes de
que llegasen a Washington los máximos representantes de los tres países:
el primer día de negociaciones (el miércoles) por la noche.
Los mercados de divisas ya han empezado a cotizar este
aumento de la tensión. Ante el espinoso escenario de que alguno de los
participantes en las conversaciones se levantase de la mesa esta misma
semana —una opción que en los últimos meses había ido perdiendo
importancia en los modelos de bancos y casas de análisis al norte y al
sur del río Bravo—, el peso mexicano ha retrocedido con fuerza este
lunes. A 48 horas del inicio de la cuarta ronda de negociaciones, la
incertidumbre sobre un tratado comercial del que dependen el 80% de las
exportaciones del país latinoamericano, la moneda ha batido mínimos de
cuatro meses. “Gran parte de la depreciación es por la incertidumbre
relacionada con el TLC. Hay mucho nerviosismo”, cierra Gabriela Siller,
jefa de análisis del Banco Base.
Canadá buscará desviar las miradas de EE UU hacia México
REUTERS
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, tratará de persuadir
este miércoles a Donald Trump de que se centre en México como fuente de
problemas potenciales en las conversaciones para actualizar el TLC. Si
bien los canadienses se mostraron confiados en que Trump apuntaría
mayormente a México en el inicio de las renegociaciones del TLCAN , en
los últimos meses Washington ha aplicado altos impuestos a Bombardier y a
la madera canadiense y amenazado al vino y los lácteos de su vecino.
La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá,
Chrystia Freeland, dijo que Trudeau le explicaría “con toda claridad al
Presidente (...) que Canadá no es el problema de Estados Unidos”.
Freeland dijo el domingo que el mensaje para sus vecinos al sur será:
“Somos su mayor cliente”.
Este martes, Trump ha vuelto a amenazar con
abandonar el pacto comercial a menos que se apliquen modificaciones que
traten asuntos como el déficit comercial de su país con México.
Por su parte, el canciller mexicano, Luis
Videgaray, dijo que la terminación del TLC podría ser un punto de
quiebre en la relación con EE UU. El jefe de la diplomacia mexicana
afirmó en una comparecencia ante senadores que acabar con el tratado
podría afectar la cooperación bilateral y que el país latinoamericano
está listo para dejar la mesa de negociaciones si es necesario.

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